Más allá del horizonte: la diva italiana que dio el portazo, el augurio del taparrabos y la decisión que lo cambió todo

Más allá del horizonte revolucionó la manera de hacer novelas en nuestra televisión. Se emitió por primera vez el 3 de enero de 1994 y, durante 200 capítulos, tuvo en vilo a millones de personas que cenaban mirando Canal 9, a las 21, soñando y llorando con la historia de Milagros y Catriel y tantos personajes que, todavía hoy, están en la memoria de todos.

Fue una coproducción con Italia, con el empresario Silvio Berlusconi, y cada capítulo costó 50 mil dólares, con un costo total de 10 millones. Trabajaron más de mil actores y extras, se construyó un fuerte, se emularon batallas épicas entre indígenas y conquistadores, con un vestuario a medida. La novela tuvo de todo y no faltaron amores y desencuentros y, sobre todo, mucho drama.

La historia, escrita por María Victoria Menis, Guillermo Glanc y Juan Marín, transcurría a mediados del siglo XIX y abordó temas como las diferencias sociales, luchas por el poder, identidad, venganza, amores imposibles y secretos familiares. Por primera vez los pueblos aborígenes tuvieron un lugar importante en una tira y se mostraron rituales, malones, enfrentamientos y también la vida de campo de los pobladores de una incipiente Buenos Aires. Había ostentosos carruajes, un vestuario impresionante y las locaciones exteriores se hacían en San Antonio de Areco, en tanto que los decorados interiores estaban en los Estudios Roda, en Martínez. El nivel de producción fue toda una novedad en el género y subió la vara de todas las historias que vinieron después.

Una apuesta arriesgada

Más allá del horizonte abrió un mercado internacional insospechado y se vendió a más de 30 países. Sus protagonistas, Grecia Colmenares y Osvaldo Laport, tuvieron una enorme química que traspasó la pantalla. Ella era una estrella en su Venezuela natal, aunque ya estaba instalada en nuestro país y había protagonizado María de nadie, Grecia y Manuela. Y Osvaldo Laport también era un galán exitoso que había protagonizado Pobre diabla y Cosecharás tu siembra. Fue una pareja icónica, aunque después no tuvieron tanta suerte con El día que me quieras, la novela que le siguió a Más allá del horizonte y que se emitió en Canal 13.

Otra novedad fue el horario elegido para su emisión por Alejandro Romay y su hijo Omar. Hasta ese momento el horario de las novelas era el vespertino, pero ellos apostaron por el prime time, compitiendo con los programas más fuertes de la televisión. Muchos pensaron que sería un fracaso, pero ocurrió lo contrario: fue un gran éxito y abrió el camino para que otras ficciones diarias ocuparan esa franja horaria. Y también fue arriesgado lanzar semejante mega producción en pleno verano, época en que los canales solían apostar por ciclos livianos hasta abril, cuando se lanzaba la programación fuerte que aspiraba estar al aire todo el año. Hasta su final, el 7 de octubre de 1994, promedió 25 puntos de rating.

Grecia Colmenares y Osvaldo Laport, los protagonistas de la enorme superproducción

Un dato curioso es que muchos niños nacidos ese año y el siguiente fueron inscriptos con el nombre Catriel, y muchas niñas fueron llamadas Milagros, en honor a los protagonistas.

El elenco era realmente un dream team. A Colmenares y Laport se sumaban Luisa Kuliok, Viviana Saccone, Norberto Díaz, Juan Vitali, Alfredo Iglesias, Gerardo Romano, Cecilia Maresca, Virginia Lago, Verónica Ruano, Patricia Palmer, Marta González, Antonio Grimau, Ana María Giunta, Juan Carlos Galván, Víctor Hugo Vieyra, Roberto Ibáñez, Karina Buzeki, Hugo Castro, Luis Longhi, Juan Palomino, Adriana Ferrer, Ivonne Fournery, Pablo Brichta, Nilda Raggi, Viviana Sáez, Claudio Rissi, Carlos Giani y Osvaldo Guidi, entre otros. Y como era una producción con Italia, también tuvo la participación especial de actores extranjeros como Amanda Sandrelli, Ethan Wayne y Clayton Norcross, a quienes les doblaban las escenas.

La historia está contada en dos partes y, en una síntesis muy escueta, comienza con María Bonangelo Olazábal (Grecia Colmenares), una joven noble que debe enfrentar la ambición, las traiciones y las injusticias de Gonzalo Lynch (Gerardo Romano). En medio de ese conflicto conoce a Enrique Muñiz (Laport) un hombre valiente y honesto de quien termina enamorándose profundamente. La pareja atraviesa innumerables obstáculos: separaciones, engaños, persecuciones y tragedias, mientras lucha por mantenerse unida.

Hasta ese momento el horario de las novelas era el vespertino, pero Alejandro Romay y su hijo Omar apostaron por el prime time, compitiendo con los programas más fuertes de la televisión

La novela también muestra el enfrentamiento entre los colonos y los pueblos originarios, y cómo el odio y la venganza afectan el destino de varias familias. En la segunda parte de la historia transcurren 20 años y Colmenares interpreta a Milagros Lynch, la hija de María, mientras que Laport es Catriel / Adalberto Muñiz Olazábal, el hijo de Enrique. Sin saber toda la verdad sobre su pasado, ambos viven un gran amor que parece repetir la historia de sus padres, y deberán enfrentarse a viejos secretos familiares para poder ser felices.

Nuestra Gina Lollobrigida

Gina Lollobrigida grabó unas pocas escenas de la novela hasta que se dio cuenta de que no era capaz de seguir el ritmo y renunció. Entonces convocaron a Luisa Kuliok.

Gina Lollobrigida llegó a grabar unas escenas de la novela, pero finalmente renunció

“No quiero parecer vanidosa, pero fue la realidad. Me encantó hacer Más allá del horizonte y que me convocaran en esas circunstancias. El personaje iba a hacerlo Gina Lollobrigida, un icono nacional en Italia, y no pudo porque nunca había hecho una novela que exige otra dinámica. Ella venía del cine con escenas más cortas y ya tenía sus años. Entonces tenían mucho problema de a quién convocar y la parte italiana de la producción dijo que tenía que ser yo, que había hecho La extraña dama y era una suerte de icono nacional (risas). Querían que fuera yo a toda costa», explica Kuliok a LA NACION.

Luisa Kuliok:

“Fue una caricia hermosa. Y pensaron en que hiciera solo la primera parte y no la segunda porque pasaban 20 años y había un recambio de actores para casi todos los personajes. Y yo dije que no, porque hice de más joven, de más grande y además me gustan las novelas con paso de tiempo… Cuando hice La extraña dama yo tenía 35 años y la novela arrancó como si tuviera 18 y también pasan 20 años en esa historia que terminaba con mi personaje de 40 años. Amo eso. Fue una satisfacción personal”, le cuenta la actriz a LA NACION.

“Hice una participación especial de cuatro meses y cuando matan a mi personaje en Italia los titulares eran ‘Hoy muere la protagonista de Milagros’, porque así se llamaba la novela en ese país. Y además, fue un placer trabajar otra vez con Osvaldo Laport luego de Cosecharás tu siembra, un exitazo también; en este caso era una especie de madre adoptiva de su personaje a quien encontraba de niño y criaba. Mi personaje era el de una estanciera revolucionaria que defendía el derecho de los indígenas; de hecho, la matan en la lucha. Todos los recuerdos son muy hermosos. Y fue una emoción ese reconocimiento”, suma.

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El taparrabos hecho por sus propias manos

Osvaldo Laport interpretó dos personajes: en la primera parte fue el sargento Enrique Muñiz y en la segunda, el indio Catriel que andaba en taparrabos y por el que todas las mujeres suspiraban.

Osvaldo Laport:

“Es muy difícil resumir una etapa, porque Más allá del horizonte no es una novela sino una etapa de mi vida, como lo fue también con Campeones o Cosecharás tu siembra, todas emblemáticas. Fue una novela que marcó un antes y un después para mí como trabajador del arte y como hombre. Socialmente hablando fue un antes y un después de la televisión argentina e inclusive también de la televisión mundial, porque era un tipo semidesnudo que transgredía la intimidad de los hogares en un horario prime time con una historia de ficción, pero que al mismo tiempo estaba relacionada con la identificación social, la desnudez, la seducción, más allá de una historia romántica. Era casi naif, socialmente hablando. Para mí significó mucho, y sigue significándolo“, asegura a LA NACION Laport.

“Hoy la gente todavía me lo recuerda en el teatro cuando van a ver Billy Elliot y las señoras dicen ‘¡Catriel, Catriel!’. Y yo con un chiste respondo: ‘Ah, bueno, pero Catriel está prostático’. Y se ríen. Fui un privilegiado y no se volvió a repetir porque no hubo un indígena más en las historias de ficción; no hubo una novela más como esa ni como otras tantas que tuve el privilegio de transitar como trabajador del arte. Agradecido siempre a estas oportunidades”, se explaya con LA NACION.

Laport también asegura que hizo con sus propias manos el taparrabos que después se volvió un símbolo de nuestra televisión de los ’90. “Soy carpintero, aunque no ejerzo, pero hago cosas en casa. Un día empecé a hacer un taparrabos y Viviana, mi mujer, me preguntó qué estaba haciendo. ‘Un taparrabos’, le respondí. ¿Para qué? Ni idea. De verdad, no sabía por qué lo hacía, pero un año después fue el taparrabos del Indio Catriel”. Por entonces, el actor intensificó su entrenamiento: “Físicamente Catriel era más exigente. Tenía que estar todo el tiempo con la panza adentro. Casi ni comía para poder estar chatito”.

Una negociación que rindió sus frutos

Omar Romay, productor y responsable de este icónico culebrón, le confía a LA NACION: “Después del enorme éxito de La extraña dama en Italia, que había abierto el horario central para la televisión de Argentina y porqué no de toda Latinoamérica, recibí el requerimiento de una segunda parte y logré un ofrecimiento equivalente a 25 veces el valor recibido por capítulo, en una noche larga de negociaciones. Sabía que no había lugar para una segunda parte, pero exploré la continuidad del vínculo de trabajo. No querían otro proyecto que no fuera ese».

Omar Romay:

“Todo empezó con una acción judicial contra Berlusconi por el uso indebido de los personajes y la historia de La extraña dama para realizar una historia en continuidad. En Cannes me volví a encontrar con los italianos y reclamé el pago o una nueva oportunidad de trabajo. La reunión fue en el hotel Carlton, frente a un póster de una miniserie producida por Berlusconi que pretendía ser la continuidad de Lo que el viento se llevó. Cuando me preguntaron qué quería hacer no se me ocurrió otra cosa que decir 200 horas de Lo que el viento se llevó. Y acordamos… En 1993 Telefe dominaba la franja de las 21 con comedias con Guillermo Francella, Carlos Calvo, Arturo Puig, Ricardo Darín y Luis Brandoni. En diciembre de 1993, papá [Alejandro Romay] decidió ofrecerme la oportunidad de emitir Más allá del horizonte en anticipación del regreso de las comedias en Telefe, para abril del año siguiente. Evaluamos la posibilidad de que la novela generara hábito y fidelidad en la audiencia para enfrentar con éxito los desafíos que representaban el regreso de esos tanques“, suma el productor sobre la decisión de que la novela vaya al prime time de Canal 9.

“Estaba planeado un cambio de época para el capítulo 60: la historia del militar, se trasladaba a la historia de un indio, hijo de aquel otro. Había visto a Kevin Costner en Danza con lobos, y nos animamos a asumir el riesgo que implicaba esta caracterización. Así nació Catriel y el compromiso de Osvaldo Laport con este desafío, sumado al trabajo de enormes talentos que lo acompañaron, y una producción que hizo todo al servicio de contar de forma realista una historia que transcurría entre 1810 y 1860. Y obraron el milagro. Fuimos reyes… Una oportunidad única para nuestra televisión de conquistar los mercados internacionales antes de la invasión turca. En ese momento se jugó el futuro de la ficción argentina. Yo era consciente de la importancia del momento. Más allá… prometía un futuro, como el título manifestaba. Era una profecía en la medida que cada uno se comprometiera con el proyecto. La extraña dama y Cosecharás tu siembra también tuvieron la fuerza de una profecía. Y Más allá del horizonte cerró la trilogía”.

Una peluca y actores en ropa interior

Juan Vitali interpretó al indígena Shanké. “Tenía una cierta expectativa porque era una producción importante y había actores a los que quería mucho como Laport y Grecia. La misma Gina Lollobrigida me eligió cuando vio mi prueba. Y lo gracioso es que me enteré de una manera insólita cuando me encontré en el tren con un técnico que había estado presente en el casting. Ya me había mudado a Don Torcuato unos meses antes y venía en el tren y a la altura de Villa Adelina, me palmearon el hombro y era este técnico, que me contó la novedad. Después me llamaron a través de Alejandro Vanelli, mi representante… Íbamos a grabar a San Antonio de Areco y me pasaban a buscar en una casa rodante, así que iba hasta la Panamericana y me levantaban”, le dice a LA NACION.

Juan Vitali:

Vitali también revela que no tomaba cama solar sino que había optado por embadurnarse con una crema color indian earth: “Me untaba la cara y las manos porque no tenía que mostrar el físico como Osvaldo…. Me acuerdo que el Negro Fontova hizo una sátira de mi personaje en Peor es nada y usaba una peluca mejor que la que me daban a mí (risas). A las dos semanas de empezar a grabar llegó la peluca original que estaba mucho mejor».

Las escenas de amor, apasionadas con Luisa eran muy especiales porque ella usaba extensiones y yo estaba embadurnado con esa crema y con la peluca. Recuerdo una escena romántica y muy potente, alrededor del fuego y con la gente de la tribu… Era como un casamiento. Nos llevábamos muy bien con Luisa. Tengo mucha gratitud”, concluye Vitali.

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En diálogo con LA NACION, Marta González recuerda, entre risas: “Era tal el éxito de la novela que un día llegué a misa unos minutos más tarde y me puse al lado de una viejita que me miró y me dijo ‘ay Catriel, qué muchacho’… Y cuando grabábamos en verano hacía mucho calor, y los hombres estaban todos vestidos arriba y abajo usaban calzoncillos”.

Marta González: “Era tal el éxito de la novela que un día llegué a misa unos minutos más tarde y me puse al lado de una viejita que me miró y me dijo ‘ay Catriel, qué muchacho’

Antonio Grimau concuerda con González en su recuerdo acerca de las escenas grabadas a merced de las altas temperaturas: “En una de las escenas muy amorosas que tenía con Marta González y se desarrollaba en un carruaje muy chiquito rodeado de muchas luces muy fuertes, le pedí permiso para grabar vestido hasta la cintura con la ropa que correspondía y era lo que se veía porque estábamos sentados y las cámaras se manejaban por las únicas dos ventanillas. Y de la cintura para abajo estaba con una ropa interior. No se aguantaba el calor… Debo aclarar que el vestuario era de lana, para invierno, y estábamos grabando en pleno verano”.

 Antonio Grimau: “Fue muy lindo formar parte de una gran producción Más allá del horizonte, a tal punto que había tres unidades de grabación, una para piso y dos para exteriores, con un gran despliegue

“Fue una experiencia fantástica porque tuve un hermoso personaje y también la oportunidad de trabajar con Virginia Lago, a quien quiero y admiro mucho, y tuve escenas muy lindas con ella. Por ese entonces también empezó una amistad con Osvaldito Laport, que todavía hoy se mantiene”, suma Grimau. “Fue muy lindo formar parte de una gran producción Más allá del horizonte, a tal punto que había tres unidades de grabación, una para piso y dos para exteriores, con un gran despliegue. Y además, un gran vestuario de época con trajes prestados por el Teatro Colón. Y me parece que fue muy interesante la mirada que arrojó históricamente sobre hechos que sucedieron y la tira fue muy fiel a eso… Creo que me ayudó mucho el haber frecuentado el campo en mi adolescencia porque tenía que andar a caballo y había que cabalgar de la manera más digna posible y mi experiencia me sirvió de mucho”.

Virgina Lago:

Virginia Lago sostiene que la novela “fue una joya” y que tiene “enormes recuerdos” sobre esa época. “Quiero mucho a Omar Romay con quien ya había hecho Cosecharás tu siembra, otra joya… Tengo recuerdos de felicidad de esa novela extraordinaria. Esperemos que vuelva la ficción a la Argentina con tantos autores maravillosos que tenemos, directores, actores. Ya volveremos, porque es nuestro lugar donde nos expresamos y contamos cuentos”.

Un privilegio y un curioso encuentro en Italia

Viviana Saccone estuvo en los 200 capítulos de Más allá del horizonte. “Para mí una de las novelas más importantes por muchos motivos. Primero porque sentí desde lo más profundo de mi ser que esa historia me puso un sello, y la gente empezaba a reconocerme y a valorarme a partir de ese personaje”, reflexiona.

Grecia Colmenares y Viviana Saccone en Más allá del horizonte

“La historia cambiaba de época y primero interpreté a Victoria y luego a su hija Camila; así fue con cada uno de los personajes que hacían de sus propios hijos. Realmente sentí ese reconocimiento…. Yo recién empezaba a trabajar en televisión, y fue increíble poder hacer ese personaje tan importante en una historia que además era una coproducción con Italia y usábamos los vestidos de época que se confeccionaban especialmente en un taller dentro de los Estudios Ronda. Y para los exteriores se buscaban espacios sin cables porque no se podían ver cables aéreos de electricidad ni aviones ni nada, porque en esa época no existían. Todo acompañaba para que nos metiéramos en la historia de una manera fabulosa, y el personaje de Victoria era realmente una heroína que renunciaba al amor para proteger a su hermana, el personaje de Grecia. Fue hermoso”, dice la actriz.

Viviana Saccone:

“Recuerdo una anécdota en especial. Tuve la suerte y el privilegio de trabajar con Gina Lollobrigida, que era la actriz que había sido contratada para el personaje que después hizo Luisa Kuliok. Estuvo grabando acá unos capítulos y tuve la suerte de compartir con ella varias escenas. Pero no se bancó el trajín de una tira diaria que es muy sacrificado realmente, porque son muchísimas horas de grabación, muchas jornadas y estudiando mucha letra de un día para otro. Así que se fue porque no pudo continuar, pero tengo ese placer de haber compartido unas escenas con una diva de la magnitud de Lollobrigida”, le confía Saccone a LA NACION.

Patricia Palmer también tuvo un personaje destacado en la tira: “Me acuerdo que había que mandar los castings a Italia. En mi caso, hice el casting y me llamaron dos meses después, cuando ya estaba comprometida con otra cosa. Y Omar Romay me sugirió que viera cómo hacer porque, además de la magnitud de la producción, la propuesta económica era muy conveniente. Así que tuve que hacer un lío bárbaro para hacer la novela y cumplir también con el otro compromiso que era teatro en Mar del Plata; entonces grababa lunes, martes y miércoles por la mañana todas mis escenas y después viajaba a la costa a hacer teatro el resto de la semana… Fue agotador pero fascinante”.

Patricia Palmer:

“Creo que es el día de hoy que cuando viajo a Italia siempre alguno me conoce… Conocí a la actriz que me dobló, Bárbara se llamaba; una italiana que me dobló espectacularmente. Y cuando nos vimos ella me dijo ‘te conozco tanto, tanto cada uno de tus gestos, tu mirada, sé cuándo estás triste, cuándo estás bien’. Claro, porque se pasaban horas doblando», recuerda Palmer entre risas.

“En Más allá hice de la mamá de Laport teniendo la misma edad de él, lo cual hacía que, por momentos, las imágenes casi fueran incestuosas… La cuestión es que mi personaje había sido madre muy jovencita y al hijo lo habían robado los indígenas en una de esas arrasadas en las que quemaban todo. Se llevaron al bebé y Victoria lo busca durante toda la novela hasta que lo encuentra. Primero lo odia porque es indígena y ella tiene un odio profundo contra los indígenas porque arrebataron a su hijo. Y después se entera de que es su hijo. Una historia perfecta, maravillosa, bien de novela. Una hermosísima experiencia”, finaliza.

Con información de:

https://www.lanacion.com.ar/

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