En el marco de la visita institucional de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, a la Argentina, los trabajadores estatales de la Junta Interna de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) del Ministerio de Economía presentaron una carta dirigida a la titular del organismo multilateral para repudiar su encuentro con el presidente Javier Milei.
“Para su visita a la Argentina, que incluirá un paso por el Ministerio de Economía, no espere alfombra roja, no espere pétalos de rosas. El organismo que usted preside ha exigido y aplaudido los recortes en personal y en nuestros salarios en los últimos 8 años, desde que firmaron un acuerdo durante el gobierno de Mauricio Macri», comienza la misiva.
El gremio de los trabajadores enumeró los acuerdos del FMI con los distintos gobiernos argentinos: “Luego realizaron otro acuerdo con Alberto Fernández, del que también obtuvieron el congelamiento salarial y del plantel, y ahora se encuentran tutelando a la Argentina, también bajo el gobierno de Javier Milei. Durante el gobierno de Macri y, nuevamente, durante el gobierno de Milei, los préstamos son realizados bajo condición de ajuste. Luego, cuando toca la hora de pagar una deuda injusta, exigen reforzar el ajuste».

“El condicionamiento no se detiene ni al prestar ni al cobrar. ¿Por qué decimos que la deuda es injusta? Porque los préstamos que se otorgaron fueron fugados por los más ricos y por las empresas más grandes del país. Ustedes lo saben muy bien, y se trata de una figura prohibida por su propio estatuto: se supone que el FMI viene a cubrir problemas transitorios de balanza de pagos, no a dar dólares para un pequeño sector social”, señalaron.
Y sumaron: “Luego nos piden que paguemos todos la factura, pero es claro que no se trata de una deuda, sino de una estafa, un préstamo político. Se beneficiaron los ricos, las grandes empresas, creció la pobreza, el desempleo, el pluriempleo, cayeron los salarios, y los gobernantes de cada momento tuvieron un poco más de espalda para no aplicar los lógicos controles de capitales».
La carta de los trabajadores de ATE
“Para su visita a la Argentina, que incluirá un paso por el Ministerio de Economía, no espere alfombra roja, no espere pétalos de rosas. El organismo que usted preside ha exigido y aplaudido los recortes en personal y en nuestros salarios en los últimos 8 años, desde que firmaron un acuerdo durante el gobierno de Mauricio Macri.
Luego realizaron otro acuerdo con Alberto Fernández, del que también obtuvieron el congelamiento salarial y del plantel, y ahora se encuentran tutelando a la Argentina, también bajo el gobierno de Javier Milei. Durante el gobierno de Macri y, nuevamente, durante el gobierno de Milei, los préstamos son realizados bajo condición de ajuste. Luego, cuando toca la hora de pagar una deuda injusta, exigen reforzar el ajuste.
El condicionamiento no se detiene, ni al prestar ni al cobrar. ¿Por qué decimos que la deuda es injusta? Porque los préstamos que se otorgaron fueron fugados por los más ricos y por las empresas más grandes del país. Ustedes lo saben muy bien, y se trata de una figura prohibida por su propio estatuto: se supone que el FMI viene a cubrir problemas transitorios de balanza de pagos, no a dar dólares para un pequeño sector social.
Luego nos piden que paguemos todos la factura, pero es claro que no se trata de una deuda sino de una estafa, un préstamo político. Se beneficiaron los ricos, las grandes empresas, creció la pobreza, el desempleo, el pluriempleo, cayeron los salarios, y los gobernantes de cada momento tuvieron un poco más de espalda para no aplicar los lógicos controles de capitales
A nosotros, trabajadores del Estado, cada peso que nos ajustaron nos hizo más miserables, cada puesto de trabajo por despidos, jubilaciones y retiros, cada salario que se vio reducido a la mitad en estos 8 años, obligó a reforzar la precarización de cada hogar para llevar un plato de comida a la mesa. La categoría más baja de nuestro convenio colectivo (F0), con sus $491.106, no llega al tercio de la canasta familiar que el Indec ($1.531.472,9) utiliza para medir la pobreza. Se encuentra aún más lejos de la canasta que el Frente de Sindicales Unidos calculó con la metodología del sindicato de Aceiteros los consumos familiares mínimos ($3.000.352). Es decir, los sueldos que el FMI aplaude compran el 16% de lo que necesitamos para vivir dignamente.
La pérdida salarial se repite para el caso de los ingresos de profesionales, en este caso una persona del plantel permanente con título universitario y 10 años de experiencia (B3), que gana $1.606.078 y apenas llega al piso de la canasta familiar del Indec, cuando en el mes previo al acuerdo con el FMI del 2018 la duplicaba. Compartimos un par de gráficos para que se entienda, haciendo ver que cada barra roja representa la caída salarial en ese mes respecto al mes de referencia (abril de 2018, que no fue un mes especialmente bueno): en ambos casos vemos que las recetas del FMI sólo conducen a profundizar la pérdida de ingresos. La pérdida acumulada asciende a 33 salarios en ambos casos.

El ajuste nunca es neutro en términos de género, impacta especialmente sobre las mujeres y disidencias que sostienen centralmente el trabajo no remunerado y las estrategias de supervivencia hogareñas. Seguramente no le van a preguntar a Luis Caputo por el despido de Natasha Narmora, compañera despedida que había sido contratada en marco del (incumplido) cupo laboral travesti-trans. Pero veremos en sus informes las palabras ‘salvaguardas’ sobre políticas sociales y de género, sin que se les haya movido un músculo de la cara ante la eliminación del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, el congelamiento del Programa Acompañar para las personas que sufren la violencia machista, el fin de los envíos de profilácticos a hospitales. Las palabras ofensivas del presidente que en enero de 2025 equiparó la homosexualidad con la pedofilia no merecieron ningún cuestionamiento del organismo.
La perspectiva de géneros del FMI se acaba cuando se apagan las luces de los salones en Washington. La preocupación por la pobreza y las condiciones de vida de la gente desaparecen cuando sus funcionarios se sientan en los aviones.
Nuestra trayectoria salarial fue peor que la de otros sectores de nuestra clase trabajadora, cada vez es más penoso vivir del propio salario en nuestro país. El Fondo Monetario Internacional, cada uno de los países que votan en el directorio y aprueban los préstamos y los planes de ajuste, tienen la responsabilidad. Por eso repudiamos esta visita y exigimos el fin del tutelaje económico para terminar con el ajuste impuesto para pagar esta estafa».
Con información de:
https://www.lanacion.com.ar/




