En el marco de la 138a. Exposición Rural de Palermo, la Asociación Argentina de Criadores de la raza San Ignacio presentó los avances de una raza bovina desarrollada hace 35 años en la Universidad Católica de Córdoba, que busca posicionarse como una alternativa para los sistemas productivos ubicados fuera de la pampa húmeda. Adaptada a altas temperaturas, resistente a los ectoparásitos y capaz de producir carne de calidad aun sobre pastizales de baja calidad, ahora se propone exportar carne a Europa, con foco en Alemania y Suiza.
«Hoy la raza San Ignacio está en plena expansión por todo el territorio nacional“, afirmó Martín Balfour, presidente de la Asociación durante una entrevista realizada en el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA).
La entidad representa actualmente dos razas: la africana Tuli y la raza San Ignacio, creada en la Universidad Católica de Córdoba mediante cruzamientos entre Tuli y razas británicas como Hereford y Jersey, además de Braford. Según explicó Balfour, el objetivo fue combinar la calidad de carne y fertilidad propias de los bovinos británicos con la rusticidad de los animales africanos.
“El ganado Tuli es Bos taurus, igual que el británico o el continental, y no tiene nada de índico. De esta manera mantenemos la fertilidad, la calidad de carne y la mansedumbre, y generamos animales muy productivos en zonas extrapampeanas“, señaló.

El dirigente explicó que el desarrollo de la raza respondió a un cambio estructural en la producción agropecuaria. “Nos dimos cuenta de que la agricultura estaba empujando a la ganadería hacia zonas más desafiantes de la Argentina. Las razas predominantes en la pampa húmeda encontraban dificultades para reproducirse, alimentarse y adaptarse en esos ambientes”, indicó.
Frente a ese escenario, la Universidad Católica de Córdoba inició un programa de mejoramiento genético liderado por el fallecido doctor Oscar “Cachi” Melo, quien ideó el cruzamiento con embriones de la raza Tuli, originaria de África. Así nació la raza San Ignacio, bautizada en referencia a la tradición salesiana de la casa de estudios.
La genética, según explicó Balfour, incorpora características que hoy cobran mayor importancia en regiones con temperaturas elevadas y mayores desafíos sanitarios. “Nuestros animales tienen prepucios cortos, son mochos y presentan una tolerancia notable al calor y a los ectoparásitos. Eso les permite desarrollarse y reproducirse sin problemas en esos ecosistemas”, sostuvo. También destacó su desempeño reproductivo. Según indicó, realizan servicios en vaquillonas de 15 meses, lo que permite que “a los 27 meses ya tengan un ternero nacido y vuelvan a quedar preñadas”, mientras que en otros planteos la primera preñez se alcanza recién entre los 27 y 28 meses.

Aunque reconoció que todavía se trata de una raza pequeña dentro del rodeo nacional, Balfour estimó que actualmente existen alrededor de 50 productores que la utilizan de manera habitual, además de la comercialización de reproductores y semen. No obstante, aclaró que la asociación aún no cuenta con un relevamiento preciso sobre el stock total de animales.
Uno de los principales objetivos de la entidad es comenzar a exportar carne a Europa. Para ello, ya iniciaron un trabajo conjunto con la Universidad Católica de Córdoba. “Estamos tomando datos de todos nuestros novillos, haciendo mediciones de consumo residual y agrupando a los productores para conseguir el volumen necesario que permita completar contenedores y exportar a Europa”, explicó.
Según relató, Alemania y Suiza aparecen hoy como los mercados prioritarios. “Encontraron en San Ignacio una respuesta para satisfacer esa demanda”, aseguró.
En paralelo, la asociación busca ampliar la adopción de la genética entre los productores. “El desafío de nuestra raza es seguir difundiéndose y convencer a los productores de que prueben algo nuevo. El ganadero argentino suele hacer siempre lo mismo”, señaló.
Más allá del crecimiento de la raza, Balfour consideró que el principal desafío de la ganadería argentina sigue siendo mejorar los índices reproductivos. “Nuestros porcentajes de destete son bajos y eso se mejora principalmente con una buena alimentación. Hay un viejo dicho que dice que la fertilidad entra por la boca”, afirmó.

En ese sentido, sostuvo que el contexto actual de buenos precios para la hacienda representa una oportunidad para realizar inversiones. “Es importante aprovechar este momento para hacer alambres, aguadas y mejorar las instalaciones de trabajo”, indicó.
Además, consideró que la necesidad de producir animales más pesados para exportación representa una oportunidad para la raza. “Podemos producir novillos de entre 320 y 570 kilos. Incluso participamos en el Concurso de Novillos de la Sociedad Rural Argentina con animales diente de leche de 548 kilos“, destacó.
Balfour advirtió que, pese al buen momento de la actividad, el nuevo escenario económico obliga a una administración más rigurosa. “Hoy las empresas tienen que tener una situación financiera sana. Ya no se puede especular con que la inflación va a tapar desajustes o errores de planificación económica. Hay que trabajar con un flujo de fondos anual y capitalizar los buenos precios en inversiones que hagan a la ganadería cada vez más eficiente”, sintetizó.
Con información de:
https://www.lanacion.com.ar/





