La duda sobre el rumbo de la Argentina que frena a los inversores

Las preguntas de los inversores sobre la Argentina ya no son las mismas que hace apenas unos meses. Tras reunirse con grandes fondos en Londres, Morgan Stanley concluyó que el principal interrogante ya no pasa solo por el programa económico del Gobierno de Javier Milei, sino por su continuidad después de las elecciones de 2027.

El banco estadounidense detectó que muchos de sus interlocutores aumentarían su exposición a activos argentinos si tuvieran mayores certezas de que una recuperación todavía “desigual” de la economía no terminará derivando en un cambio político que altere el rumbo económico promercado.

Morgan Stanley plasmó esas conclusiones en un informe enviado a sus clientes, titulado «Argentina: nuestra visión optimista», bajo debate, en el que resumió los encuentros que mantuvo la semana pasada en la capital británica. Las reuniones tuvieron lugar tras la presentación del programa financiero realizada por el ministro de Economía, Luis Caputo, y la asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete tras la salida de Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito.

“Las preocupaciones sobre la continuidad de las políticas económicas son generalizadas. Reafirmamos nuestra visión constructiva sobre las perspectivas del país, con un crecimiento que debería acelerarse gradualmente durante el segundo semestre de 2026. Sin embargo, los inversores siguen preocupados por la posibilidad de que una recuperación desigual termine provocando un cambio político el próximo año”, resumió Morgan Stanley.

Sin embargo, el banco consideró que ese escenario es poco probable. Según su análisis, la recuperación debería extenderse gradualmente a más sectores de la economía a medida que repunte la construcción, continúe mejorando el poder adquisitivo de los salarios reales gracias a la desaceleración de la inflación y el crédito vuelva a expandirse, aunque sea de manera gradual. En ese contexto, estimó que una mejora más amplia de la actividad ayudaría a sostener el respaldo político al programa económico cuando lleguen las elecciones.

Barclays coincidió en otro reporte en identificar a la actividad económica como el principal riesgo para el programa, aunque fue más cauto respecto de la velocidad de la recuperación. En un informe reciente, el gigante británico sostuvo que los sectores más intensivos en empleo siguen rezagados frente a actividades como el agro, la minería y las finanzas.

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Según sus cálculos, la industria manufacturera cayó 8% interanual en el primer trimestre, la construcción permanece 13% por debajo de los niveles de comienzos de 2023 y el comercio minorista sigue 3% abajo. Si se excluyen esos sectores más dinámicos, la economía habría retrocedido 0,2% interanual en los primeros tres meses del año.

Para Barclays, esa recuperación dispar ya se refleja en el mercado laboral. Mientras la industria, el comercio, la construcción y los hoteles y restaurantes concentran el 49% del empleo privado registrado, la agricultura, la minería y las finanzas —los sectores de mejor desempeño— representan apenas el 8%. En ese contexto, el banco advirtió que, si el empleo y los salarios reales ganan peso en la decisión del votante medio, las elecciones de 2027 podrían volverse más competitivas.

Respecto del programa financiero presentado por Caputo, Morgan Stanley consideró que la estrategia oficial contribuyó a despejar buena parte de las necesidades de financiamiento de los próximos meses y valoró el esfuerzo por dotar de mayor previsibilidad al perfil de vencimientos. Aun así, durante las reuniones persistieron numerosas consultas sobre la dinámica cambiaria, las fuentes de financiamiento del Tesoro y la posibilidad de que la Argentina vuelva a emitir deuda en los mercados internacionales.

Frente a esas inquietudes, el banco sostuvo que el ingreso de divisas debería mantenerse sólido gracias a una cosecha récord y a un ritmo de liquidación de exportaciones que todavía considera inferior a sus patrones históricos. Ese escenario, afirmó, debería seguir respaldando tanto al tipo de cambio como al programa de acumulación de reservas del Banco Central (BCRA).

Morgan Stanley también valoró positivamente los recientes cambios en el gabinete. Según el banco, la llegada de Santilli a la Jefatura de Gabinete podría facilitar el avance de la agenda de reformas —entre ellas la modificación de la Carta Orgánica del BCRA y la reforma política y electoral— y contribuir a una mayor coordinación entre los sectores que respaldan una “política macroeconómica prudente” de cara a las elecciones del próximo año.

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Pese a esas incertidumbres, el banco aseguró que el interés por los activos argentinos sigue siendo elevado. “Volvimos a percibir en nuestras reuniones que existe una demanda significativa por activos argentinos. La mayoría de los inversores con los que conversamos ya tiene posiciones en el país y aumentaría su exposición si tuviera mayor certeza sobre la continuidad de una política macroeconómica prudente”, concluyó.

JP Morgan llegó esta semana a una conclusión similar, aunque desde un enfoque más financiero. En un informe distribuido entre sus clientes, calificó como “razonable” el programa financiero presentado por el Gobierno y estimó que permitirá construir un colchón cercano a US$3700 millones durante 2026 para afrontar eventuales episodios de volatilidad y reducir las necesidades de financiamiento del próximo año. Ese excedente, según el banco, permitiría absorber escenarios menos favorables para el refinanciamiento de la deuda sin comprometer el programa financiero.

No obstante, advirtió que la verdadera prueba llegará en 2027. Según el banco, el Tesoro deberá afrontar simultáneamente tres desafíos: refinanciar un elevado volumen de vencimientos, comprar alrededor de US$5000 millones al Banco Central para fortalecer las reservas internacionales y mantener el acceso al mercado en un año atravesado por la incertidumbre electoral.

Para medir ese riesgo, JP Morgan elaboró incluso un escenario de estrés en el que supone un menor nivel de refinanciación de la deuda y condiciones menos favorables para obtener financiamiento. Aun bajo ese supuesto, concluyó que el programa seguiría siendo viable gracias al colchón construido durante 2026, aunque con un margen de maniobra considerablemente más estrecho.

Con información de:

https://www.lanacion.com.ar/

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