Argentina juega una semifinal histórica ante Inglaterra: los cambios que está meditando Scaloni

ATLANTA (Enviado especial).- “Es solo un partido de fútbol”. La frase se repitió en los últimos días, tanto de un lado como del otro, en una señal saludable para un cruce con tantos antecedentes y una rivalidad que muchas veces terminó yendo más allá del fútbol. El intento por bajar la temperatura se entiende y hasta resulta necesario. Pero también es cierto que un Argentina-Inglaterra tendrá siempre un condimento especial. No por una cuestión de revancha ni por caer en un nacionalismo exacerbado, sino por el peso de una historia que atraviesa generaciones. En ese recorrido aparecen el Gol Imposible de Ernesto Grillo que dio origen al Día del Futbolista; el cruce del Mundial 66 con la expulsión de Rattín y el mote de “animals”, los dos de Maradona en México 86, la Mano de Dios y el Gol del Siglo; los penales de Francia 98 en Saint-Étienne; el de Corea-Japón 2002, cuando el penal de David Beckham complicó el camino de una selección que llegaba como candidata, y también una historia marcada por conflictos que van desde las Invasiones Inglesas hasta la Guerra de Malvinas y que todavía hoy se refleja en las canciones de las tribunas. Nada de eso se resolverá este miércoles en Atlanta. Pero sí se escribirá otro capítulo de uno de los duelos más cargados de recuerdos y simbolismos que puede ofrecer el Mundial. Y en un partido que puede definirse por detalles, hay un motivo concreto para ilusionarse: la capacidad goleadora de un equipo que, aun cuando no juega bien, casi siempre aprovecha las oportunidades.

Argentina juega por un lugar en la final, aunque resulta difícil separar este clásico de todo lo que representa. Las autoridades de Atlanta, incluso, extremaron las medidas de seguridad al considerar este Argentina-Inglaterra un partido de “alto riesgo”, el primero de la Copa del Mundo bajo esa denominación. Por la gran cantidad de hinchas de ambos países y por todo lo que rodea a uno de los partidos más esperados de este Mundial, el operativo de seguridad contempla el ingreso del público por accesos separados, una medida que no se había aplicado en ninguno de los otros 101 encuentros del torneo.

Policías de Atlanta custodian las inmediaciones del hotel donde se hospeda la selección argentina, como parte del operativo especial para el partido ante Inglaterra

Ese clima también se trasladó este martes a un nuevo banderazo argentino, que reunió a miles de hinchas en Atlanta. Entre las banderas que se desplegaron hubo varias de Malvinas, aunque la organización no permitirá su ingreso al estadio.

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Hay un detalle que refleja cómo también se juega este partido por fuera de la cancha: la AFA pidió utilizar la camiseta alternativa en lugar de la tradicional celeste y blanca. Será la negra con vivos azules, un modelo que remite inevitablemente al que usó el equipo de Carlos Bilardo en el histórico 2-1 sobre Inglaterra en el Azteca y también al que vistió la selección en Francia 98, cuando eliminó a Inglaterra por penales.

En el banderazo de este lunes en Atlanta se vieron varias banderas con la imagen de las Islas Malvinas, que no podrán ingresar al estadio por ser consideradas de “contenido político”

Pero en la concentración argentina en el hotel The Whitley, el cuerpo técnico busca abstraerse de toda la carga que rodea al partido y pone el foco en el juego, con la posibilidad de ajustar el equipo e incluso cambiar el esquema. El objetivo es que la selección recupere la solidez y la fluidez de otros tiempos, sin perder por eso el poder de gol que mostró a lo largo del Mundial.

Salvo ante Austria, en el segundo partido de la fase de grupos, que resolvió con dos tantos de Lionel Messi, en todos los demás partidos marcó tres: 3-0 a Argelia, 3-1 a Jordania, 3-2 a Cabo Verde y Egipto, y 3-1 a Suiza. Es la selección que más goles convirtió en el Mundial y también la de mejor promedio: 2,83 por encuentro, la segunda marca más alta de Argentina en una Copa del Mundo, solo detrás de la lograda en Uruguay 1930, cuando fue subcampeón y convirtió 18 goles en cinco presentaciones.

Lionel Scaloni, con las pecheras en la mano, en la última práctica antes del partido: también las recibieron Nicolás González, Giuliano Simeone y Exequiel Palacios

El técnico no confirmó el equipo, pero es posible que introduzca algunos cambios. Durante la semana ensayó con una línea de cinco, con Nicolás Otamendi en lugar de Rodrigo De Paul, aunque también existe la posibilidad de que mantenga el esquema y modifique algunas piezas. En ese caso, los que aparecen con más chances de ingresar son Nicolás González, Giuliano Simeone y, un escalón más atrás, Exequiel Palacios, los tres jugadores que en la práctica del lunes, en el complejo de Atlanta United, recibieron pecheras junto con los habituales titulares. La incógnita se mantendrá hasta último momento. Lo que no está en duda es la delantera: Lionel Messi, Julián Álvarez y Lautaro Martínez marcaron 11 de los 16 goles de la selección, y ante Inglaterra Scaloni volverá a apostar por el capitán y Julián desde el arranque.

El potencial ofensivo del equipo es uno de los pocos aspectos que tranquilizan a Scaloni, aun cuando el equipo no dio en la cancha las respuestas esperadas. Porque Argentina, incluso sin jugar bien, convirtió muchísimo, impulsada por la jerarquía individual de sus futbolistas y favorecida, en algunos partidos, por la menor exigencia de los rivales. Es, además, la selección con mayor variedad de recursos para llegar al gol. Ninguna otra en el Mundial marcó de jugada, de cabeza, de penal, de tiro libre y desde fuera del área. A eso se suman cinco tantos de pelota parada, sin contar el penal que Lautaro Martínez convirtió frente a Jordania. Y hasta se dio el lujo de desperdiciar dos chances desde los doce pasos: ambos ejecutados por Messi, ante Austria y Egipto.

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Julián Álvarez llegó tocado al Mundial, levantó su nivel con el correr de los partidos y marcó el gol que llevó a Argentina a las semifinales

Para los ingleses que llegaron a Atlanta, todo gira casi exclusivamente alrededor del fútbol. El resto puede aportar un condimento extra, pero la herida que todavía no cicatriza es la de México 86 y el gol con la mano de Maradona que muchos todavía sienten como un puñal. En el búnker británico en Atlanta, este martes reinaba un clima de optimismo. Argentina todavía no encontró su mejor versión y sufrió incluso frente a rivales, en los papeles, menos exigentes. Por eso, sienten que esta puede ser la oportunidad de volver a una final del Mundial, algo que no consiguen desde hace más de medio siglo. También de ese lado las horas empiezan a pasar más lentamente.

Lo único seguro es que, cuando el estadounidense Ismail Elfath dé la orden para empezar a las 16 (Telefe, TV Pública, DSports, TyC Sports. Disney+), todo lo demás quedará en un segundo plano: los recuerdos, las canciones, las estadísticas y también las discusiones históricas. Después habrá tiempo para volver a hablar de todo eso. Primero llegará el momento de jugar. Argentina tendrá 90 minutos, o quizá algunos más, para sumar una nueva página frente a Inglaterra y volver a meterse en una final del Mundial. Porque el pasado explica muchas cosas, pero el presente siempre termina decidiendo.

Con información de:

https://www.lanacion.com.ar/

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