Prestamos más atención a la forma, porque entra por los ojos, que al contenido.
El kircherismo quiso tirar abajo la causa de los cuadernos alegando que las pruebas de los ilícitos no surgían de los originales escritos por el chofer Oscar Centeno, sino de meras fotocopias de los mismos. Desviar, en ese caso, la atención hacia la forma permitía dejar en un segundo plano el contenido: las gravísimas irregularidades que ese testigo privilegiado de la corrupción K había consignado.
Pasa algo parecido ahora con el famoso vestidor rebosante de dólares que mostró en un video Jesica Cirio. La Justicia gasta energías en determinar si estaba ubicado en un inmueble de San Vicente o en otro de Las Cañitas. De nuevo, la forma imponiéndose en el relato mediático al contenido (¿dónde están los diez millones de dólares que calculan había allí?).
Hoy se conmemoran los 210 años de la independencia argentina. En este caso se le ha dado más importancia al contenido del acta rubricada por los congresales de Tucumán que al documento físico en sí (la forma).
¡Por suerte!: el acta original se perdió y solo hemos accedido a copias que se mandaron a imprimir en aquellos días. Raro que los K no las hayan objetado.
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