Corría el año 1984 y el tenis argentino transitaba una época de renovación. Guillermo Vilas y José Luis Clerc seguían siendo las principales espadas, una juvenil Gabriela Sabatini sorprendía al mundo al ganar Roland Garros junior con apenas 14 años, venciendo a rivales de hasta 18. Y repentinamente se había generado un nuevo clásico, con varios partidos que se disputaron en distintos escenarios de CABA y de la Provincia de Buenos Aires: Martín Jaite vs. Horacio de la Peña.
En uno de ellos, jugado un domingo por la mañana en un club de San Justo, se habían armado estructuras tubulares alrededor de una de las canchas. Habría unas 4000 personas. Un encuentro entrenido, con parcialidades volcadas hacia uno y otro, cuando de pronto se dio una situación muy peculiar.
Con Jaite al servicio, apareció un señor, llevando una hamburguesa y una gaseosa, que abrió una de las puertas de hierro, corriendo el pasador. Entró en la cancha donde se desarrollaba el partido, cerró la puerta, tomó el vaso que había apoyado en el piso, y caminó por todo el fondo de la cancha, en medio de las risas del público y de la sorpresa de Jaite, que lo observaba con incredulidad, mientras del otro lado de la red De la Peña sonreía. El señor repitió la acción cuando llegó al otro extremo, abrió y cerró la puerta, y finalmente, buscó su lugar en la tribuna, sin advertir en ningún momento lo que había sucedido. El partido siguió y la anécdota quedó.

En las últimas horas se viralizó un video de una situación por demás curiosa y que de alguna manera recuerda aquel episodio ocurrido durante el partido entre Jaite y De la Peña. Esta semana, junto con la etapa de definiciones de Wimbledon, se están desarrollando seis torneos Challenger: Braunschweig (Alemania), Newport (EE.UU.), Iasi (Rumania), Bogotá (Colombia), Trieste (Italia) y Lieja, en Bélgica.
En este último certamen, donde participó el argentino Federico Coria, se enfrentaron por los octavos de final el austríaco Sandro Kopp (293° del ranking mundial) y el indio Manas Dhame (386°). El ganador fue Dhame, en sendos tie-breaks: 7-6 (7/4) y 7-6 (7/5). Pero no fue lo más sustancioso del partido, sino lo que ocurrió durante un set-point en el segundo set en favor del Kopp.
Con el score 5-4 y ventaja, el austríaco se disponía a sacar cuando pasó algo insólito. Un canchero, que estaba apoyado sobre la red de la cancha lindera, no tuvo mejor idea que aprovechar el tiempo en el que Kopp había picar la pelota para…cruzar por el medio de la cancha. Primero caminando y luego acelerando el paso. Kopp lo miraba absorto.
El insólito episodio en Lieja
“Oh my God”, alcanzó a gritar Kopp. Y no hubo mucho más que sonrisas y algún pedido de disculpas. Aunque para el austríaco la insólita situación le jugó en contra: perdió su saque, y aunque luego llegó al segundo tieb-break, terminó perdiendo el partido. Una distracción del canchero acaso le haya sacado la posibilidad de ir a un tercer set.
Para colmo, en el match-point en contra, Kopp sufrió el segundo impacto cuando el umpire le cobró un doble pique que siginificó la derrota. “Noooooo, nooooo, no, no”, gritó tomándose la cabeza. “No puedo creerlo”, agregó.
Un día aciago, sin dudas, para Kopp. Aunque la anécdota le quedará para siempre, con video incluido para los incrédulos.
El final y más enojo
Un partido que tuvo de toooodo😵💫
Por si la interrupción quw tuvo protagonizó el canchero fuero poco, Sandro Kopp🇦🇹 perdió el partido con un punto batánate dudoso en el match point, con el juez marcando un doble pique
El amigo Kopp seguró se fue contento de Lieja https://t.co/yCVXICdPzZ pic.twitter.com/FTbse1G0dd
— Iván Aguilar (@ivabianconero) July 9, 2026





