J. K. Rowling empezó 2026 discutiendo en redes sobre su tema favorito

La primera intervención del año en X de la creadora de Harry Potter, la escritora británica J. K. Rowling, no fue una publicación sino una respuesta al mensaje del activista queer Thomas Willett, cofundador de la ONG Equality Amplified. “Es increíblemente gracioso que una escritora no entienda cómo funcionan los adjetivos”, ironizó Willet sobre un posteo en clave silogística de Rowling del 29 de diciembre: “Si una mujer alta fuera baja, seguiría siendo una mujer; si una mujer trans no fuera trans, sería un hombre”. Días atrás, la escritora se había reprochado no haber iniciado su lucha contra la “ideología de género” antes de 2019.

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Apenas comenzado el nuevo año, la autora recogió el guante gramatical y le respondió a Willett: “‘Mujer trans’ es un sustantivo compuesto. Por definición, significa ‘hombre que se identifica como mujer’. Si la persona en cuestión fuera realmente mujer, ‘trans’ no estaría ahí”. La puntería de Rowling como tuitera –tenga o no a la razón de su lado– aún sigue siendo difícil de igualar. Cosechó en pocas horas más de 50.000 “me gusta” (o favs) y decenas de resposteos.

Un sustantivo compuesto es una palabra o expresión formada por la unión de dos o más palabras que crean un nuevo significado, como sacapuntas, caradura o aguafiestas, y que puede estar formada por palabras separadas con o sin guion, como en coche cama, hombre lobo, pájaro-mosca y nombre de pila.

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No obstante, algunos usuarios recalcaron que “trans” está usado efectivamente como adjetivo (mujer [que es] trans); para ellos, sería el mismo caso que “alta” en la expresión “mujer alta” (que no sería un sustantivo compuesto, por más que le pese a Rowling). Sin embargo, los aliados de la escritora argumentaron que “mujer trans”, al funcionar como un sustantivo compuesto, puede ser adjetivado: “mujer trans alta”.

Otros indicaron que “trans” había migrado de la construcción “transwoman” que habría dejado de usarse por ser “excluyente” e incorrecta. Por último, también se recordó que el significado de las palabras siempre puede ser objeto de controversia social y no una mera cuestión de lógica semántica. La moraleja del asunto sería si vale la pena desafiar a Rowling en la Nochevieja.

Con información de:

https://www.lanacion.com.ar/

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