Al bajarse del coche al final de la clasificación de Singapur, la expresión de Max Verstappen no era la mejor. Había de todo para alegrarse, dado que los dos McLaren estaban justo detrás de él con la perspectiva de hacer pleno en la carrera de mañana.
Pero Max es Max, puede camuflarse bien antes de atacar a un rival, pero le es imposible disimular lo que está pensando. Verstappen estaba …Sigue leyendo
Con información de:
https://lat.motorsport.com/





