Si estás planeando tener un bebé y te encanta la comida chatarra, sigue leyendo. Un estudio reciente encontró que las mujeres cuyas dietas son altas en grasas saturadas (el tipo de grasa hallado en carnes rojas y quesos) durante el año previo a la concepción son más propensas a sufrir de náuseas severas durante el embarazo.
¿La razón? Aparentemente, las grasas saturadas elevan los niveles de estrógeno. A su vez, altos niveles de estrógeno están relacionados con una mayor incidencia de náuseas severas y vómitos frecuentes durante el embarazo, condición también llamada hypermesis gravidarum.
De todas formas, lo mejor para tu salud, aun cuando no estés tratando de quedar embarazada, es equilibrar tu dieta. Aumenta el consumo de vegetales y de frutas, ya que contienen muchas vitaminas. Además, una vez que caigas encinta, no vas a poder hacer dieta, así que éste es el momento para cuidar la línea. De esa manera no tendrás tantas náuseas el primer trimestre y no sufrirás tanto para recuperar tu figura después del parto.
Tampoco es mala idea empezar a practicar algún ejercicio si eres sedentaria (la palabra «refinada» para denotar a las flojitas). Puedes comenzar a caminar 20 minutos diarios, nadar o practicar una rutina de aeróbicos que sea de bajo impacto. Lo importante es empezar a moverse y ojalá fortalecer los músculos abdominales, ya que durante la gestación los vas a necesitar para afirmar tu espalda y evitar los dolores. Además, también se ha comprobado que si estás en forma antes de quedar encinta, te costará menos volver a tu ropa y talla después de que nazca tu bebé.




