Irritación y nervios en Ucrania por las acusaciones de sabotaje del Nord Stream
Entre Alemania y Ucrania hay una bomba de relojería que nadie quiere activar. El Gobierno alemán desea esquivarla y el Ejecutivo ucranio niega que sea responsabilidad suya. Se trata del sabotaje en 2022 del gasoducto Nord Stream, que suministraba gas ruso a Alemania. La justicia alemana e investigaciones de varios medios de comunicación apuntan a que la autoría es de un equipo de buzos bajo las órdenes del excomandante en jefe de las Fuerzas Armadas Ucranias, Valeri Zaluzhni. La situación en Kiev se vive con nervios. Y se replica con irritación que las acusaciones son un sinsentido que solo favorecen a Rusia. En el entorno de Volodímir Zelenski, los esfuerzos se centran en exculpar al presidente.





