En el momento de la bandera a cuadros de Las Vegas, paradójicamente, la mirada ya estaba puesta en el Gran Premio de Qatar de la semana siguiente, aquel en el que Lando Norris habría podido (y puede) conquistar el título mundial de pilotos. Las sonrisas eran inevitables, porque la sensación era ya la de una formalidad, a la luz del amplio margen sobre los rivales.
Esas sonrisas, sin …Sigue leyendo
McLaren, traicionado por el porpoising en Las Vegas: así se explica su descalificación





