Según pudo saber LA NACION de fuentes de la investigación, Ozorio fue detenido en la ciudad de Lima. Cuando le pusieron las esposas, sostuvo: “Me trajeron de engañado unos narcos mafiosos a los que le debía plata”.
Esas fueron las primeras palabras del Pequeño J tras su arresto. Consultado por la prensa local sobre la razón por las que habría asesinado a las chicas de La Matanza, se defendió: “Nos están echando la culpa. Nosotros no matamos a nadie. Tienen que encontrar al culpable. Yo no tengo nada que ver”.
“¿Tiene miedo usted de volver a la Argentina?“, le preguntó un periodista, a lo que Pequeño J contestó que no. ”¿Estás metido en lo que es tráfico ilícito de drogas de manera internacional?“, continuó el mismo cronista. El sospechoso volvió a decir que ”no». Una vez dentro del auto oficial que lo trasladaba esposado se lo oyó decir sobre el múltiple crimen: “Es un espanto”.
Según informaron a LA NACION calificadas fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense, la Policía Nacional de Perú detuvo a Tony Janzen Valverde Victoriano, alias Pequeño J, el sindicado autor material de los homicidios de Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, cuyos cuerpos mutilados fueron enterrados en el fondo de una casa de Florencio Varela. Fue apresado en Pucusana, una zona de pescadores y de balnearios, situada a 70 kilómetros de Lima cuando se desplazaba en un camión.
Su ladero, Matías Agustín Ozorio, también fue detenido el martes alrededor de las 10 por personal de la policía peruana. Según las fuentes de investigación del caso, lograron capturar a los sospechosos gracias a la intervención de las líneas telefónicas que delataron un punto de encuentro.





