Respira hondo al salir de la Rascasse; no tendrás otra oportunidad de hacerlo en los próximos 70 segundos.
El espectáculo de la clasificación en Mónaco está infravalorado. El compromiso puro, primario, de apretar los dientes, se une a la precisión quirúrgica para una ráfaga de temeridad de saltar bordillos y rascar paredes que yuxtapone con la serenidad de los yates, despeinados por …Sigue leyendo
Análisis: Cómo Norris arrebató la pole a Leclerc en Mónaco





