Durante el conflicto universitario, el Presidente utilizó las facultades otorgadas por la Ley de Bases y decidió terminar con el fondo que apoya el sistema de becas para miles de estudiantes en diversos niveles. Asimismo, se abolieron el Fondo Nacional de Emergencias y el Fondo Fiduciario para la Protección de los Bosques Nativos.
El gobierno de Javier Milei asestó un nuevo golpe al movimiento estudiantil. En lo que parece ser una respuesta a las multitudinarias movilizaciones en defensa de la educación pública y las universidades, eliminó el fondo fiduciario que sostenía Progresar, el programa de becas que permitía a miles de estudiantes continuar sus estudios en diferentes niveles.
Esta decisión se produce en un contexto de alta tensión entre la comunidad educativa y el gobierno de La Libertad Avanza (LLA) y el PRO. En las últimas horas, las actividades de resistencia, como las tomas de facultades y las declaraciones públicas, han intensificado la presión, dejando al gobierno nacional sin fundamentos en su intento de desprestigiar a las universidades.
El decreto 888/2024, que elimina la financiación del Progresar, fue emitido apenas unas horas después de que los gremios universitarios rechazaran las escasas ofertas del Ministerio de Educación y de que los estudiantes de Psicología y Filosofía y Letras de la UBA votaran en asamblea la toma de esas facultades.
El desfinanciamiento de las Becas Progresar
La eliminación de los fondos fue facilitada por las facultades otorgadas al Poder Ejecutivo a través de la Ley de Bases. El decreto, firmado por el presidente Milei, el ministro de Economía Luis Caputo y el jefe de Gabinete Guillermo Francos, suprime el fondo fiduciario de Progresar, argumentando que “nunca estuvo operativo debido a la falta de integración de los bienes necesarios para su funcionamiento”.
El fondo, creado por la ley 27.287, era un fideicomiso que recibía aportes de la Nación y las provincias a través de donaciones, rentas de activos financieros, préstamos nacionales e internacionales, y tributos específicos.
Estos recursos permitieron que las becas Progresar beneficiaran principalmente a estudiantes de bajos ingresos, quienes, por su situación económica, no podían cubrir los costos de sus estudios.
Implementadas en 2014, las becas facilitaron que millones de jóvenes de nivel secundario y universitario, así como adultos sin estudios completos, pudieran finalizar su educación y aspirar a una profesión. Por ello, su desfinanciamiento representa un duro golpe a las oportunidades de ascenso social.
Con información de página12.com.ar





