El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ilan Goldfajn, (Haifa, 58 años), es un economista que parece sentirse tan cómodo en reuniones de alto nivel o en las oficinas del Banco Central de Brasil (BCB), un organismo que dirigió entre 2016 y 2019, como en visitas sobre el terreno a los proyectos del multilateral que ahora dirige. Por eso, para justificar la necesidad de “quitarle el oxígeno” al crimen organizado, el principal objetivo de la Alianza para la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo, que impulsa el BID en apoyo con el Banco Mundial y CAF, el brasileño no recurre solo a las cifras que hablan del daño que la violencia le hace a la sociedad y a la economía de América Latina —una herida que le resta un 3,5% a su PIB—, sino que también cuenta su propia experiencia en distintos puntos del continente.
Ilan Goldfajn: “El crimen organizado trabaja sin fronteras. Hay que aliarse para quitarle el oxígeno”





