Del caos al triunfalismo: Chicago, escenario de lo mejor y lo peor del Partido Demócrata

“Chicago es mi tipo de ciudad”, cantaba Frank Sinatra con su inconfundible chulería. Podría decirse que para el Partido Demócrata también lo es. Fue aquí donde en 1896 William Jennings Bryan se convirtió en el candidato presidencial más joven de la historia, con 36 años, gracias a un discurso populista contra los magnates de finales del siglo XIX. Donde Franklin Roosevelt dio a luz al New Deal en la convención de 1932 y abrió la puerta a una edad dorada de un partido que saltó por los aires en la de 1968, entre las protestas contra la guerra de Vietnam de las calles y en mitad de una lucha sin cuartel entre los delegados que llevó a los demócratas a una contundente derrota en las urnas. El tipo de ciudad también en la que Bill Clinton puso a los suyos a sus pies en 1996 al ritmo de, ejem, la Macarena, rumbo a su segundo mandato.

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